IT en Argentina: DataArt te está buscando, impostor

IT en Argentina: DataArt te está buscando, impostor

Por Marcos Mauro, Director en DataArt Argentina 

Vamos a hacer de cuenta por un momento que estás mirando este artículo, porque escuchaste en algún lado sobre DataArt y pensaste que puede ser un buen lugar para laburar. ¡Ante todo, muchas gracias! Somos una compañía totalmente distinta, interesante e innovadora para trabajar, así que llegaste al lugar indicado.

Lo que también quiero que sepas es que si NO SOS un impostor las oportunidades de que te contratemos son más bien bajas. Pero seguí leyendo, te voy a explicar el por qué.

Buenos Aires es un mercado de IT interesantísimo. Muchísimas compañías pujan por conseguir el mejor talento de la ciudad; algunas con interesantes y exitosos productos, otras prestando servicios de consultoría en tecnología a compañías locales o del exterior. En lo personal, yo tengo una opinión formada sobre por qué es mejor elegir un trabajo en una empresa de servicios como DataArt por sobre una compañía de producto, pero eso te lo voy a contar en otro post.

Lo que ahora quiero compartir con vos es un artículo sobre el síndrome del impostor y por qué confío que los impostores -del tipo correcto, claro- son el mejor capital humano que una compañía dinámica, interesante y moderna debería contratar.

¿Alguna vez sentiste que te faltaban herramientas para el trabajo que estabas haciendo? ¿Sentiste que conocías 3, 5 o tal vez 10 personas que lo podrían hacer mejor que vos? ¿O tal vez tuviste la ligera sensación de que conforme el tiempo pasa vas convenciendo a más y más gente de que aparentemente podés hacerlo, pero internamente sabés que estás engañando a todo el mundo?

Bueno si estos sentimientos te resultan familiares, o en algún momento de tu carrera -o de tu educación- sentiste algo parecido, déjame empezar por decirte que ESO es lo que sienten los verdaderos impostores en el sentido tradicional de la palabra. La gran diferencia entre VOS y un verdadero impostor es lo que hacen con ese sentido de persecución –o en criollo, persecuta-.

El verdadero impostor se siente cómodo en ese lugar, busca rajaduras en el sistema para esconderse, le encanta cuando llegan las seis de la tarde y se puede ir corriendo a la casa para dejar de fingir, y… espero que para este momento ya no te sientas tan identificado.

Vos, en cambio, tenés un sentido de urgencia tremendo para cubrir todas tus carencias, todo lo que te falta aprender. Vos todo el tiempo estás haciendo un esfuerzo adicional para lograr revertir esa situación que te genera esa tremenda sensación.

Dejame darte una buena noticia: lo que realmente alimenta el ÉXITO es todo lo que nos falta por aprender + la actitud correcta, no todo lo que ya sabemos. Esto es porque la tecnología, el mundo y las reglas que rigen los negocios cambian TODO el tiempo.

A lo que me refiero con esto es que hay muchísimos “impostores” ahí afuera que tienen un misterioso talento para hacer que las cosas funcionen incluso cuando inicialmente no tenían idea de cómo hacerlas.

No estamos hablando del cliché de la milla extra. El impostor del que hablo es la persona que no hace la milla extra por nadie… La hace por ella o él mismo, porque es curioso, porque es exigente, porque no conoce otra manera de hacer las cosas. Este impostor va a arrastrarse la última milla si es necesario, aunque tenga calambres en las dos piernas y ya no pueda más. Por eso inspira tanto a sus colegas, porque él –sin saberlo, quizás- tiene la fórmula del éxito.