Algunas reflexiones sobre el feedback

5 diciembre 2019
Por: Nikolay Shevelev, Project Manager
Algunas reflexiones sobre el feedback
No existe ninguna duda acerca de la importancia del feedback a la hora de afrontar un proyecto con éxito.

Y es que emitir una valoración a tiempo sobre las tareas que se están realizando, produce un impacto positivo en las personas y su trabajo, permitiéndoles alinear sus intereses individuales con los objetivos conjuntos.

En este artículo, voy a detallar un poco más algunas de mis ideas más profundas sobre este tema.

¿Es realmente necesario el feedback?

Para responder esto, sugiero que cada uno se haga la siguiente pregunta: ¿en tu trabajo, te gustaría oír qué tan bueno o malo fue tu rendimiento una vez que finaliza un proyecto, sin tener la posibilidad de cambiar nada? ¿o preferirías tener una devolución continua a lo largo de todo el proceso, para asegurarte un buen desempeño?

Por ejemplo, imaginemos que el código funcionó, encontramos solo diez errores y el período de prueba fue aprobado con éxito. Todos festejamos. Pero luego, nos enteramos que este era un código muy importante para el cliente y estos eran errores les resultaron muy críticos. Afortunadamente, no permitimos que lleguen a producción.

Nos faltaba cierta información que recibimos recién cuando finalizamos y, lo que era una celebración, se convierte en un trago un poco amargo. Quien sabe, el trabajo hubiera sido distinto de haberlo sabido antes.

Resulta que cuando terminamos una tarea, nuestro cerebro compara lo que había sido su propia estimación de utilidad con la realidad que tiene en ese momento. La diferencia que se obtiene como resultado, conduce a la liberación de un conjunto de neurotransmisores que nos pueden provocar placer, si el resultado fue mejor de lo que esperábamos, o desilusión, si nuestras expectativas eran más altas. Esto, a su vez, afecta la voluntad de volver a realizar tareas similares en el futuro.

Al dar feedback, incluso en situaciones evidentes, ayudamos a la mente de otras personas a ajustar lo más posible la percepción que tienen de su trabajo con la realidad, provocando que sean conscientes de su verdadero valor y disminuyendo la probabilidad de frustración posterior.

El feedback se relaciona estrechamente con la motivación

Los timbales del error suenan mucho más fuertes que las flautas del éxito, por lo que focalizarse en los aspectos positivos siempre resulta bien. Sin embargo, jamás hay que mentir ni negar la realidad: este es el peor factor de desmotivación y parecería que se está ignorando una parte muy evidente de la situación, lo que podría interpretarse como un intento de manipulación.

De la misma forma, mencionar únicamente las partes negativas del trabajo no produce ningún beneficio y sin dudas afectará el humor general del equipo y su nivel de compromiso con las tareas que están realizando.

La clave es buscar un equilibrio en el cual se destaquen en gran medida las fortalezas de cada persona y lo que se ha hecho bien, para luego pensar juntos en cómo prevenir ciertas cuestiones o idear caminos de mejora para el futuro, asegurándose de que todos comprenden por qué determinados hechos han sido detectados como aspectos negativos en primer lugar.

Los juicios de valor son posibles

Los programadores pueden coincidir en que el código que escribieron no es óptimo, y los administradores pueden afirmar que el documento requiere revisión en cuanto a la integridad de los requisitos detallados. Y los profesionales de control de calidad pueden concordar en que el plan de prueba es irrelevante. En tales casos, todos ellos pueden dar un juicio de valor negativo y no provocará ningún problema, porque tienen criterio profesional de lo que está bien y lo que está mal.

Cabe destacar que el juicio de valor es útil siempre y cuando se acuerde un criterio por adelantado. Si resulta imposible hacerlo de una vez porque se van presentando nuevas tareas y objetivos, habría que considerar agendar reuniones regulares para poder ir ajustando este criterio, debatir el pasado y el presente del proyecto, y planificar conservando la motivación de las personas.

En conclusión, lo aconsejable para todos nosotros, sin importar los años de experiencia o el puesto que se tenga, es analizar las probabilidades que existen de que nuestro trabajo sea más eficiente, a través de la gestión del feedback que recibimos y el feedback que damos.

Porquesi no controlamos la informaciónque nos rodea, éstaacabarácontrolándonos a nosotros.