Cómo sobrevivir a una oficina abierta sin llegar a odiar a tus compañeros de trabajo

13 febrero
Cómo sobrevivir a una oficina abierta sin llegar a odiar a tus compañeros de trabajo
Se acerca el 14 de febrero, el amor está en el aire y nosotros nos pusimos sentimentales a tal punto que comenzamos a cuestionarnos y analizar qué sucede con los vínculos laborales en esas grandes áreas de trabajo sin divisiones, mesas comunitarias y salas de reuniones vidriadas que caracterizan a la mayoría de las oficinas modernas. Acumulando la misma cantidad de promotores que detractores, el foco de la discusión a nivel mundial está puesto en cómo esta modalidad afecta la productividad y las relaciones humanas en la oficina.

Junto con Ilya Yagiyayev, psicólogo e instructor de la Universidad Nacional Taras Shevchenko de Kiev, definimos algunos consejos para sobrevivir en espacios abiertos sin volverse loco, y sin dejar de sentir aprecio por aquellas personas que vemos cada día y con las que tanto tiempo compartimos en la oficina.

1. Lo principal: reconocer nuestros propios límites

Uno de los mayores problemas de los espacios abiertos es que facilitan la invasión de límites personales. Concentrarse en el trabajo no es fácil cuando un compañero reacomoda todo nuestro escritorio a su gusto sin consultarnos antes, toma nuestras cosas sin permiso o habla constantemente sobre las divertidas anécdotas que tiene con algún jefe, con su familia o con el mundo en general ¿verdad?

Es por eso que una de las primeras recomendaciones es conocer cuáles son nuestros propios límites y en qué nivel nos afecta que los mismos no sean respetados. De esa forma, podremos luego comunicarlos claramente y defenderlos. No hay que perder de vista que, lejos de perjudicarlos, los límites personales saludables facilitan la comunicación y el compromiso con las demás personas.

2. Dialogar sin dejarse llevar por la emocionalidad

En la oficina coincidimos diariamente con muchas personas y es lógico que cada una tenga sus particularidades. Más aún, cuando se trata de un espacio abierto, hay cierta interacción que no se puede evitar ya sea que nos guste o no. En este sentido, el segundo consejo es no dar por sentado que todas las personas piensan y actúan igual que como lo haríamos nosotros.

Si en algún momento sentimos que fuimos vulnerados de alguna manera, se debe hablar con calma con quien esté implicado y explicarle de qué forma nos afectó, o cuáles consideramos que son las formas aceptables de interacción con nosotros, sin dejarse llevar nunca por un torrente de emociones. Quien piensa o actúa distinto no es peor ni mejor que nosotros. Simplemente es eso: distinto.

3. Buscar puntos en común con los demás

Como dijimos anteriormente, todos los seres humanos somos y pensamos diferente. Esto nos puede llevar a tener una mayor afinidad con algunas personas, pero también a sentir que no queremos estar muy cerca de otras. Si bien es cierto que no tenemos que ser amigos de todo el mundo, cuando hablamos de relaciones laborales, no hay que perder de vista que lo importante es lograr el éxito del proyecto y para ello es necesario tener por lo menos un trato cordial.

Nuestro consejo entonces es este: tratá de encontrar algo que te una a cada persona con la que tengas que trabajar: un gusto musical en común, una serie de televisión, algún deporte o hobbie que ambos practiquen. Eso te puede ayudar a entenderla mejor.

4. Negociar

La negociación está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, aunque algunas veces parece más necesaria que en otras. Cuando trabajamos en una oficina abierta, incluso la temperatura del aire acondicionado o el volumen de la música pueden ser temas para negociar con nuestros compañeros.

Lo principal es nunca perder de vista que no estamos solos y que las cosas no deben hacerse únicamente a nuestra manera; por el contrario, hay que saber elegir las batallas y se debe llegar a acuerdos y compromisos mutuos. Esto será crucial para llevarse mejor y que el foco de atención pueda ponerse en el proyecto y no en los desacuerdos con las personas.

5. Respetar las normas de convivencia

Esto es sentido común, pero no está de más recordarlo: para que la convivencia con tus compañeros en la oficina sea buena, hay que cumplir los procedimientos adoptados por la empresa, respetar los límites personales de tus colegas, ser amable, asertivo, evitar los chismes y las discusiones innecesarias.

6. Aprender a resolver los conflictos

Por más que se hayan respetado todos los puntos anteriores, al compartir tantas horas en un mismo espacio con tantas personas, es natural que eventualmente surja algún conflicto. Si esto sucede, no intentes leer o interpretar los pensamientos de los demás y cambies tu comportamiento hacia ellos en función de este análisis propio. La forma más fácil de resolverlo es hablarlo directamente y de forma honesta, compartiendo observaciones y solicitando ayuda para evaluar la situación.

Esperamos que estos consejos hayan servido para llevar más tranquilidad a la oficina y forjar vínculos más sólidos entre compañeros.

¡Feliz San Valentín para todos!